jueves, 12 de septiembre de 2013

ORIGEN DEL COMPORTAMIENTO ÉTICO ¿Por qué hacer el bien?

La conducta del hombre debe adecuarse a los valores de la comunidad a la que pertenece, sin embargo, cuanto más avanzada es una sociedad, más variedades de normas de comportamiento son aceptadas por la sociedad misma. Sin intención de especulaciones conceptuales de alto vuelo filosófico sobre lo que representa la Ética, sí debo comentar que, esencialmente, involucra la responsabilidad de nuestras acciones en el comportamiento integral frente a los demás seres humanos y el medio ambiente, haciéndola extensiva a la previsión para una buena vida de las generaciones futuras. Conforme a tal criterio, comenzaremos por nuestras actuaciones frente a nosotros mismos, las cuales debemos orientar hacia un comportamiento digno, que conlleva el cuidado de nuestra personalidad integral, con un cuerpo limpio y sano, física y espiritualmente. La ética personal, frente a los demás seres humanos nos obliga a ser respetuosos, generosos, nobles, considerados y justos; independiente de la edad, raza, sexo o posición social de los demás individuos, conlleva el compromiso ineludible de prestar ayuda física o espiritual a quien lo necesite. En virtud de la estructura económica que soporta todas las súper estructuras sociales, el individuo debe tener presente siempre el comportamiento ético, que es, esencialmente, natural y de especie. Un miembro de pareja, hijo o padre, no debe olvidar que sus actos reflejarán en su entorno íntimo la misma medida de su comportamiento; si es positivo y beneficioso, esa será la reacción, pero sí lo es negativo o perjudicial, lo mismo recibirá de  sus allegados. Quienes cumplen labores en la sociedad, ya sean orientadores, ministros religiosos, funcionarios públicos,  profesionales, artesanos, empleados u obreros, requieren para el ejercicio  eficaz de sus actividades, un comportamiento ético. Si alguno de ellos desatiende esta necesidad, el aparato social se desequilibra. Si mantenemos un comportamiento ético, haremos un mundo mejor para nosotros y para quienes nos seguirán. Actuar con ética es responder a nuestro origen divino. Esa debería ser la regla, no la excepción. De alguna manera, fue eso lo que quiso decir Jesús cuando nos impuso su mandamiento “Ama a tu prójimo tomo a ti mismo.”

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